miércoles, 23 de julio de 2008

"La Joya" salvó el punto


Un entonado Ecuador llegaba al "Monumental" con la esperanza de llevarse aunque sea un punto y casi se lleva los tres. Rodrigo Palacio que ingresó faltando un minuto marcó la igualdad en el tercer minuto de adicionado.
Pese a contar con Riquelme, Verón, Messi y Aguero el equipo del "Coco" nunca marcó verdaderas diferencias en el juego ni se mostró superior a su rival. Riquelme intermitente, aún sin estar en plenitud apareció con un par de pases de su estilo y poco más, Verón tampoco hizo pesar sus punzantes pelotazos y el resto se mostró voluntarioso pero con pocas luces.
Cuando parecía que la derrota estaba decretada ya que poco inquietó a Ecuador en todo el partido una endeble delantera (Messi individualista pero faltándole la última estocada y "Kun" Aguero que debía retroceder mucho para hacerse de la pelota) el gol llegó desde el banco con Rodrigo Palacio que con sólo cinco minutos en cancha se dió el gusto de anotar su primer gol por eliminatorias y salvar el invicto de local.
Pese a contar con jugadores de buen pie y de gran calidad el Seleccionado Argentino careció de ideas ante un Ecuador que sorprendió con su planteo que lejos estuvo de esperar y defender sino que con circulación de pelota y la movilidad de sus delanteros (en especial Guerrón) complicó el circuito de juego que intentó fabricar la albiceleste ya que el "Pupi" Zanetti quedó atado en su lateral y no se proyectó en todo el partido, lo mismo pasó con Maxi Rodriguez que no pudo hacer pesar su buen disparo de larga distancia y en el segundo tiempo con el ingreso de Gago se ganó un poco en poseción pero seguimos con la carencia de peso ofensivo que el ingreso de Julio Cruz no pudo solucionar. El gol visitante no hizo reaccionar a Argentina que con empuje trataba de acercar peligro pero poco conseguía ante una defensa bien parada.
Apareció "La Joya" y empató el partido, tal vez sea hora de darle más tiempo en cancha al rápido delantero Xeneize.

martes, 22 de julio de 2008

No es consuelo pero...



Después de quedar eliminado de la Copa Libertadores, el Xeneize viajó al sur para enfrentar al último campeón argentino en su cancha. Vale recordar que en La Bombonera el "granate" dió la vuelta olímpica y más allá del bajón el plantel se merecía una pequeña revancha.
Como dato de color se puede decir que era el último partido que dirigía el técnico Ramón Cabrero y el hecho de que ninguno de los dos jugara por algo importante hacía que se esperara un partido "por el honor" por el lado de Boca y para despedir a su técnico campeón con una victoria en casa para Lanús. Con un planteo similar ambos equipos salieron a hacer circular la pelota y tratando de tenerla lo más posible en su poder, un cuarto de hora tardó el local en ponerse en ventaja y parecía que Boca sufriría el simbronazo de la eliminación, pero apareció el héroe de siempre, el Super Goleador histórico para empardar las cosas justo antes de irse al descanso y en diez minutos del segundo tiempo lo ponía en ventaja, si, el xeneize daba vuelta el partido y empezaba a mostrar su mejor cara aún con un Riquelme a media máquina. Sobre la media hora final, Rodrigo Palacio decretaba el resultado final mostrando otra vez que la mejor delantera sigue siendo la de Pa-Pa.

lunes, 21 de julio de 2008

Sobró media hora


Durante la actual Copa Libertadores el Xeneize nunca llegó cómodo a jugar la revancha, que por clasificación le tocó siempre de visitante, en Octavos victoria por la mínima en la Bombonera ante Cruzeiro (2-1) donde el empate favorecía pero si los brasileros metían un gol había que meter dos para pasar, después dos empates en dos goles ante Atlas y Fluminense que obligaban a ganar o por lo menos anotar la misma cantidad de goles en condición de visitante. Como sabemos al Atlas se despachó con una goleada histórica en el Jalisco pero el Fluminense dejó de lado el "jogo bonito" brasilero y salió a evitar que Boca convirtiera. Durante los primero 45 minutos lo consiguió en base a otra gran actuación de su arquero y un cerrado trabajo defensivo, tan retrasado jugaron que Migliore casi que no tuvo contacto con la pelota. Para la segunda mitad Ischia tuvo que acelerar un cambio, la lesión de Vargas sacaba al colombiano de la cancha y el D.T. tratando de no cambiar el dibujo inicial dispuso el ingreso de Pablo Ledesma, en principio dió resultado ya que el tra´mite del partido siguió como si nunca se hubiesen ido al descanso, Palacio tremendo e imparable, Battaglia león como siempre, Palermo corriendo, mostrando a los más pibes como es esto de jugar en Boca y Riquelme que sin estar en su plenitud física trataba de inquietar con algún pelotazo marca registrada. No se había jugado el cuarto de hora final cuando el gran goleador Xeneize le daba la clasificación para jugar otra vez la final ante la Liga de Quito, otra vez Martín Palermo demostraba su vigencia impulsando la pelota con su cabeza al fondo de la red. Boca acariciaba otra hazaña copera, parecía agregar otra página de gloria a su historia, incluso después del gol fué en busca de la diferencia que liquide la serie, pero esta vez no pudo ser, lo mereció, lo buscó, pero su rival ligó y mandó adentro las que Boca mandó afuera, fué superior en cantidad de situaciones de gol, en poseción de pelota en los dos partidos pero esta vez le tocó a los brasileros festejar. Un empate rápido con un tremendo tiro libre que dejó pagando a Migliore y lo dejó sin la posibilidad de tomarse revancha por el error que posibilitó el empate en Buenos Aires.
Con ese empate el Flu clasificaba por haber anotado dos goles de visitante, Boca sin desesperarse pero sin detenerse fué en busca de la final. Con orgullo de Campeón corrió, peleó y jugó por otra final y aunque siempre duele perder, el Campeón se retira de esta Copa entre los cuatro mejores y con la frente bien alta, sabiendo que la explicación que se puede encontrar, más allá de algún error defensivo u ofensivo, es simplemente que esta vez no nos tocó, pero también teniendo bien en cuenta que este equipo no fracasó.
Hasta el año que viene querida Libertadores, te prestamos un ratito, pero sabés que en el lugar que más se te quiere y cuida es en La Bombonera, y seguro nos vas a extrañar como nosotros a vos.